Terapia intradérmica corporal

Celulitis difusas y trastornos circulatorios periféricos.

En el origen de la celulitis, amén de factores hereditarios y/o constitucionales, existe siempre una alteración de la microcirculación sanguínea, en ocasiones acentuada por factores externos (anticonceptivos, tabaco, prendas ajustadas, sedentarismo, etc.). Las células de grasa (adipocitos) aumentan su tamaño y se agrupan en islotes (nódulos); entre éstos se forman unos tabiques fibrosos verticales (septos conectivos) que determinan, al traccionar de la superficie cutánea, el clásico aspecto de la piel celulítica, la denominada “piel de naranja”.

Método

Consiste en introducir, justo por debajo de la superficie cutánea, ciertos productos y medicamentos de reconocida eficacia, para:

• Activar la circulación local.

• Alterar la permeabilidad de las paredes celulares de los adipocitos, y facilitar la liberación de su contenido graso.

• Mejorar la oxigenación tisular.

• Producir una combustión local de las grasas.

La introducción se realiza a lo largo de los trayectos venosos principales, y en todas las áreas celulíticas, mediante diferentes procedimientos de vehiculización: electroforésis, hidroelectroforésis, electroporación, crioelectroforésis, sonoforésis, etc.

Se habla de mesoterapia cuando la introducción (en este caso, sólo pueden utilizarse fármacos específicamente autorizados) se realiza por vía transcutánea; la inyección se realiza con agujas de muy pequeño calibre, montadas sobre jeringas convencionales o jeringas mecanizadas (se habla de “pístolas” de mesoterapia), más o menos sofisticadas. La infiltración resulta prácticamente indolora.

Se utilizan productos o fármacos aislados o, en la mayoría de ocasiones, cócteles de los mismos que complementan o potencian sus efectos.

Al principio del tratamiento son necesarias de seis a doce sesiones, con una frecuencia semanal. Completado este protocolo inicial, se establecen sesiones de mantenimiento, más o menos espaciadas en el tiempo, según la evolución; cuando menos, deben proponerse dos ciclos completos anuales, en otoño y primavera.

En caso de sobrepeso, es estrictamente necesario asociar un tratamiento dietético y farmacología coadyuvante. En el caso de la celulitis pura, sin sobrepeso, resulta particularmente beneficioso el recurso a la fitoterapia por vía oral: formulaciones magistrales a base de extractos de plantas, con efectos bentónico, protector de la microcirculación, diurético y depurativo, etc.

Asimismo resulta imprescindible un programa de ejercicio físico y tonificación muscular.

Es muy conveniente asociar sesiones de amasamiento tisular mecanizado, masaje circulatorio y/o drenaje linfático manual. También pueden asociarse sesiones de electroterapia (termoterapia, alta frecuencia, corrientes interferenciales, ultrasonidos, etc.), para potenciar los resultados.

Inconvenientes

En el caso de la mesoterapia, las microinyecciones pueden resultar, como mucho, desagradables. Pueden aparecer hematomas, que desaparecen espontáneamente en algunos días.

Observaciones

La terapia intradérmica es uno de los tratamientos de elección para la celulitis difusa. Se obtiene una neta mejoría de la calidad de la piel (“piel de naranja”), una disminución importante del volumen tisular, y una desaparición casi completa de la pesadez e hinchazón de las piernas.

Los resultados son, sin embargo, parciales; de ahí la necesaria y aconsejable asociación con otros tratamientos. Y no son nunca definitivos, debiendo programar siempre un mantenimiento.

Duración

Cada sesión dura de diez a veinte minutos.